Así somos los manchegos

Aquí en La Mancha también tenemos nuestra propia lengua, nuestras propias expresiones. Aquí van algunas de ellas:

– El manchego no se cae: se pega una costalá.

– El manchego no dice hola: te dice ¡yeee, hermoooosoo!

– El manchego no es goloso: es galgo.

El manchego no se enamora: se pone borrico.

– El manchego no se lanza: sale flojo.

– El manchego no trata de convencerte: se pone cansino.

– El manchego no va sucio: lleva relejes.

– El manchego no se agacha: se amaga.

– El manchego no te llama la atención: te dice ¡Ande vas!

– El manchego no tiene amantes: tiene zagalas o mozas.

– El manchego no pide que lo lleven: pide que lo acerquen.

– El manchego no se impresiona: dice ¡La Virgen!

– El manchego no tiene lumbalgias: está arriñonao.

– El manchego no cotillea: es un bacín, luego bacinea.

– El manchego no hace recados: hace mandaos.

– El manchego no es un gandul: es mu peeerro.

– El manchego no pierde el tiempo: está perreando.

– El manchego no dice “no tardaré en venir”: dice “vengo al contao”.

– El manchego no te dice que estás equivocado: te dice ” te paece queee” o “amos calla”.

– El manchego para decir que sí no niega dos veces, niega tres: ¡No, ni na!

– El manchego no se enfada: se condena.

– El manchego no está gordo: está lustroso.

– El manchego no duerme: se queda traspuesto.

– El manchego no se va: sale arreando.

Así es como, todavía en muchos lugares de nuestra Mancha, nos expresamos con orgullo los manchegos.

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