El correo electrónico

Internet se ha colado poco a poco en nuestras vidas, ya seamos más o menos jóvenes cada cual tiene su “particular”  dependencia. Los hay que tienen su única cuenta de correo; los que tienen la oficial y la otra -que suelen dar en determinadas páginas que no son fiables, o que envían boletines a la cuenta cada dos por tres, o que usan para correos de chistes, bromas, etc.-; los que tienen una cuenta en cada portal; los que tienen tantas cuentas que ya han perdido la cuenta.

Hoy por hoy es importante tener una cuenta que denominaremos “oficial” y que solemos emplear en nuestras relaciones con las administraciones públicas (Hacienda, Seguridad Social, Ayuntamientos…), con las empresas (bien como candidato o como empleado), con proveedores (teléfono, banco, internet, luz,…). Estas cuentas deben de tener un nombre lo más parecido al nuestro posible, por ejemplo: pedrocaceres@…, pedro.caceres@…, pedro_caceres@… Emplear puntos (.), guiones (-) o guiones bajos (_) sin exagerar. Evitar números: pedrocaceres75@… . No emplear seudónimos o “motes”: elmejor@…, apalanca2@…, nenesuper10@… .

Para las cuentas no oficiales podemos emplear las salvedades. Hay que recordar que una cuenta que no nos identifique y en la que rellenemos datos falsos, es fácil de rastrear en caso de delitos informáticos, por lo que no sirve de excusa emplearla para un mal comportamiento en internet.

A la hora de poner contraseñas lo ideal es un nivel alto de acceso, es decir, no conformarnos con contraseñas basadas en 123456, 111111, alejandra, alberto,… Para que una contraseña lo suficientemente segura deberá de contener letras mayúsculas y minúsculas, números y signos, al menos entre 8 a 12 caracteres. Cambiar las claves con cierta frecuencia (no menos de 6 meses). Es primordial que no todas nuestras cuentas tengan la misma contraseña. Poner especial cuidado en nuestras contraseñas en páginas de bancos.

Francisco J. García Villajos